Ujjayi Pranayama

Después de la entrada sobre la respiración yóguica completa continuamos con la serie sobre la respiración en el yoga; ésta vez hablando sobre Ujjayi Pranayama.

Ujjayi es una técnica, que al igual que Raja Pranayama, tiene como objetivo aumentar, purificar y distribuir la energía a lo largo de la estructura energética de la garganta. Ujjayi es una palabra sánscrita que significa “victorioso”. 

 

 

Durante la respiración Ujjayi mantendremos una ligera contracción de la glotis con la intención de regular la entrada y la salida de aire para respirar lenta y profundamente, alargando así nuestra respiración sin la sensación de no tener aire.  Durante este proceso, la resistencia y la  reducción del paso de aire dan lugar  a un  sonido característico, bien modulado y calmante parecido al de las olas del mar que vienen y van, por eso se le conoce como respiración oceánica. Con ello se consiguen  unos estados internos de conciencia cada vez más elevados.

 

 

 

 

Ramaswami, en su libro » Yoga para las tres etapas de la vida «, explica como este sonido es producido por la proximidad de las cuerdas vocales entre sí y el estrechamiento del pasaje del aire mediante el cierre parcial de la glotis. La glotis es una válvula que se cierra completamente cuando tragamos, y permanece completamente abierta el resto del tiempo. En ujjayi, el cierre parcial de esta válvula ayuda a regular la respiración, y el sonido susurrante es indicativo de que se está practicando correctamente. 

 

Es una respiración que podemos utilizar durante la mayor parte de nuestra práctica, tanto en los movimientos fluidos de postura a postura, como durante posturas estáticas. Pero además la podemos utilizar en estados de estrés o ansiedad, antes de cualquier actividad que nos requiera máxima atención y concentración, o antes de una actividad física como irnos a correr a andar en bici, o disfrutando de un paseo por el monte…

 

 

CÓMO PRACTICAR UJJAYI PRANAYAMA 

  • Siéntate en una postura cómoda. Puedes usar vajrasana o padmasana (postura del loto), o si estas no te resultan accesibles o cómodas, simplemente siéntate en sukasana (postura fácil). Ramaswami indica que es posible practicar ujjayi también de pie en tadasana o samasthiti.

 

  • Acerca ligeramente la barbilla al pecho e inhala profundamente, expandiendo el pecho.

 

  • A continuación, espira con la boca abierta e imagina que estás tratando de empañar un espejo o pronuncia la sílaba ha y observa el sonido que se produce y la sensación en la garganta.

 

  • El siguiente paso consiste en emitir ese mismo sonido al espirar con la boca cerrada. Inspira profundamente, y al exhalar, apoya suavemente la lengua en el paladar junto a los dientes, y trata de producir el sonido susurrante característico de ujjayi, pero esta vez con la boca cerrada.

 

  • Ahora se trata de producir este mismo sonido también durante la inspiración, es decir, mantener el cierre suave de la glotis también al tomar el aire.

 

  • Alarga tus inhalaciones y exhalaciones, tanto como te sea posible, y mantén el sonido sibilante en la garganta. La acción de ujjayi alarga de forma natural la respiración. Poco a poco se puede ir incrementando la duración de la respiración, hasta llegar a hacer solo uno o dos ciclos respiratorios al minuto.

 

En los Yoga Sutras, Patanjali indica que la respiración debe ser tanto dirga (larga) como süksma (lisa). Por lo tanto, evita también una excesiva constricción. Es importante recordar que la clave de la respiración ujjayi es la relajación;  se requiere algún pequeño esfuerzo para producir un sonido agradable, pero demasiado esfuerzo crea una sensación de agarre y un sonido chirriante.

Si eres principiante, repite de seis a doce veces. Poco a poco ve incrementando el número de repeticiones.

 

Beneficios

  

  • Aumento de la cantidad de oxígeno en  sangre, favoreciendo la eliminación de toxinas del sistema.  

 

  • Mejora la capacidad del cuerpo para dirigir y asimilar los alimentos. Los órganos digestivos, como el estomago, reciben mayor cantidad de oxígeno y, por lo tanto, su funcionamiento es más eficaz. El hecho que los propios alimentos son también más oxigenados ayuda  todavía más a una mejor digestión de los mismos.  

 

  • Mejora en el estado del sistema nervioso, incluyendo el cerebro, la columna, los centros nerviosos y los nervios, reduciendo niveles de estrés o ansiedad. Una vez más, esta mejora se debe a la mayor oxigenación —y por lo tanto alimentación— del sistema nervioso que sirve para fomentar la salud de todo el cuerpo porque comunica con todas las partes del mismo.  

 

  • Rejuvenecimiento de la piel. La piel se vuelve más suave, y se reduce la aparición de arrugas faciales.   

 

  • A través de los movimientos del diafragma durante la respiración, los órganos abdominales , estomago, intestino, hígado y páncreas, reciben un masaje, además del que recibe el corazón con el movimiento en la parte superior del diafragma, estimulando la circulación sanguínea de estos órganos.

 

  • Relajación mental y corporal. La respiración lenta, profunda y rítmica provoca un estímulo reflejo del sistema nervioso parasimpático. Esto produce una reducción en los latidos del corazón y una relajación de los músculos. Como el estado de la mente y el cuerpo están muy relacionados entre sí, estos dos factores producen a su vez un reflejo de relajación de la mente. Además, una mayor oxigenación del cerebro tiende a normalizar la función cerebral, reduciendo niveles excesivos de ansiedad.  

 

  • Aumento en la elasticidad de los pulmones y en el tórax. 
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